Cd. Juarez, Chih.- El costo de enviar naves fuera de la órbita terrestre es uno de los principales factores a considerar al planificar una misión de exploración espacial. Para la mayoría de las naciones con aspiraciones espaciales es imperativo reducir el gasto de combustible asociado al despegue o bien, disminuir el número de lanzamientos por año. China está trabajando en una solución alternativa que recuerda a las novelas clásicas de Julio Verne: disparar sus naves a través de un cañón.
En la novela De la Tierra a la Luna de 1865, Julio Verne describe el mecanismo para enviar un objeto a la Luna. Los protagonistas crean un inmenso cañón llamado ‘Columbiad’, inspirado en mecanismos similares del siglo XIX, y le cargan un carril de proyectiles. Uno de ellos logra acercarse lo suficiente como para orbitar la Luna. Casi 50 años después, el pionero director de cine George Méliès adaptó la escena del disparo en su cortometraje Viaje a la Luna, en la que muestra a un satélite humanoide lastimado por una bala.
El Gobierno chino intenta replicar esa idea, pero con tecnología de última generación. En lugar de usar pólvora, como un arma convencional, su cañón experimental implementa el electromagnetismo. Sus científicos trabajan en la construcción de un cañón de riel enorme capaz de impulsar naves de 50 toneladas a una velocidad de 1.6 Mach o 549 metros por segundo (equivalente a 1,957 kilómetros por hora).
